No me gusta cuando me equivoco, y saco la pregunta "¿qué le debo?" al hacer una compra. Ya sé que debo pagar un precio por las cosas pero decir eso es como rebajarme al nivel de alguien que ha cometido una falta (y no hablo de fútbol). Tampoco me gusta decir "¿cuánto es?" en esos casos en que la compra no consiste sino de un artículo. Es como si preguntara por una suma de precios siendo que es uno solo. Supongo que simplemente mi inconsciente suele traicionarme.
Prefiero decir "¿qué vale?" para luego sacar la guita (no la guitarra), pagar, recibir las vueltas/los vueltos (preferiría decir "el cambio" como dicen en otros países o yo qué sé), tomar la mercancía y chau.
Prefiero decir "¿qué vale?" para luego sacar la guita (no la guitarra), pagar, recibir las vueltas/los vueltos (preferiría decir "el cambio" como dicen en otros países o yo qué sé), tomar la mercancía y chau.



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